Cómo sanar las heridas de la pérdida de un amor.
Cada persona que pasa por nuestra vida aporta algo para nuestro desarrollo, crecimiento y madurez por ello es necesario identificar que es lo que el trato con las personas que convives diariamente han dejado en tu vida. Seria absurdo tratar de omitir páginas de la historia de nuestra vida ya que aunque éstas sean experiencias desagradables tienen un gran contenido de enseñanza que perderíamos solo por evitar experimentar una sensación de dolor, nuestra perspectiva cambia cuando buscamos enseñanzas auque no aprobemos del todo el método de cómo lo aprendimos.
Dicen que recordar es volver a vivir, y cuántas veces no te has puesto a viajar en tus pensamientos, remontándote a meses pasados, siendo tú el protagonista pero siempre acompañado del mismo actor principal en todas las escenas de tu película. Lo extraño es que aunque hayas visto las mismas escenas en repetidas ocasiones la cinta cinematográfica es la misma y no decides cambiar la cinta.
Es algo curioso, pero la persona que me dio el mejor consejo, -pareciera que era la menos indicada para decírmelo-, fue esa persona de la cual me enamoré profundamente y que jamás imagine recordar con inmenso agradecimiento y cariño pero sin dolor alguno.
En una ocasión me dijo: "Dale vuelta a la página", y yo obstinada le respondí: "Hay veces que necesitas retomar la lectura de la misma página" (rechazando la mínima idea de estar lejos de él) a lo que agregó: "¿Cuántas personas leen la misma página varias veces?", y contesté pensando que estaba en lo correcto: "Cuándo una persona no entiende lo escrito en una página, la lee varias veces".
El no querer darle vuelta a la página es semejante a que si quisiéramos vivir como en un álbum de fotografías que nos muestran nuestro pasado, pero no construyen nuestro futuro.
Es válido el que quieras recordar momentos que te hicieron sentir algo inexplicable, lo que no es válido es que lo recuerdes con dolor.
¡La vida tiene a persona especial aguardando tu llegada!